Dos cámaras trampa captan la vida silvestre que habita en los bosques de Agroforestales de Sixaola, un área protegida por la industria bananera en el Caribe Sur de Costa Rica.
La iniciativa, liderada por Fondo Nacional de Financiamiento Forestal (FONAFIFO), específicamente por la Dirección de Desarrollo y Comercialización de Servicios Ambientales mediante su Departamento de Desarrollo de Propuestas, permitirá la toma de datos de la fauna del lugar y generar un registro técnico de la biodiversidad presente en la zona.
Los dispositivos permanecerán activos durante seis meses y forman parte de un esfuerzo que contempla la instalación de cámaras trampa en distintas fincas del país, 18 de ellas ubicadas en la región de Talamanca. Esta iniciativa permitirá fortalecer la toma de decisiones en materia de conservación y manejo sostenible de los ecosistemas del Caribe Sur.
Proyecto Bosque Vivo
La instalación de las cámaras forma parte del proyecto Bosque Vivo, impulsado por Fonafifo, el cual se alimenta con fondos de empresas privadas captados por medio de donaciones y/o convenios. Se utiliza el fototrampeo como herramienta científica para desarrollar una línea base de la fauna que habita en estas áreas incorporadas al Programa de Pago por Servicios Ambientales (PPSA). Este programa reconoce económicamente a propietarios y organizaciones que protegen bosques y generan servicios ecosistémicos clave para el país.
El PPSA de Fonafifo promueve la conservación de los bosques mediante el reconocimiento de servicios ambientales como la mitigación de emisiones de gases de efecto invernadero, la protección de la biodiversidad para su conservación y uso sostenible, así como la protección del recurso hídrico para consumo humano, rural e hidroeléctrico. Gracias a este esquema, Costa Rica ha logrado consolidar una red de áreas protegidas privadas que complementan los esfuerzos del Estado en materia ambiental.
Las áreas boscosas de Agroforestales de Sixaola, empresa subsidiaria de la Corporación Bananera Nacional (CORBANA), se ubican entre las comunidades de Mata de Limón y San Miguel. Estas forman parte del PPSA desde el año 2001 y adicionalmente en 2025 se incorporaron formalmente a la Estrategia Nacional Red++, que reconoce su contribución a la reducción de emisiones de gases de efecto invernadero entre 2018 y 2024, con superficies que van desde las 43,61 hasta las 836,42 hectáreas, según estudios técnicos de Fonafifo.
Más allá de exportar banano
“Nuestro compromiso va más allá de exportar banano. Durante décadas hemos trabajado por una producción sostenible que protege las áreas de producción y, al mismo tiempo, resguardar un bosque donde habita una gran diversidad de fauna y flora. Participar en este proyecto nos permite visibilizar ese esfuerzo y conocer, con evidencia técnica, el valor de los ecosistemas que protegemos”, afirmó Jhamna Magsig, coordinadora de Sostenibilidad de CORBANA.
Refugio de biodiversidad. Agroforestales de Sixaola cuenta con una extensión de 1,250 hectáreas, que concentran cerca de 400 ha de bosque primario con más de 100 años de antigüedad y unas 600 ha de bosque secundario regenerado. Estos terrenos albergaron décadas atrás cultivos como banano y cacao.
Estudios realizados en 2012 por The Nature Conservancy (TNC) registraron la presencia de 164 especies de plantas, 158 de especies de helechos, 51 especies de mamíferos, 141 especies de aves, 25 especies de reptiles y 20 especies de anfibios.

La finca, que colinda con el corredor biológico de Gandoca-Manzanillo, contribuye de forma directa con el corredor biológico Mesoamericano, a la fijación de carbono y la producción de oxígeno, consolidándose como un ejemplo de cómo la articulación entre sector productivo e institucionalidad ambiental genera resultados tangibles para la conservación del patrimonio natural del país.










