Las muestras aleatorias encontradas por la Administración Veterinaria y de Alimentos de Dinamarca muestran que el 4 por ciento de las partidas de frutas y hortalizas ‘bio’ analizadas contenían la presencia de plaguicidas.
La administración entiende que una parte de estos plaguicidas vienen por las derivas de las fincas que están alrededor de las orgánicas y no se trata de una violación de la legislación orgánica danesa.
Las autoridades han encontrado bastante Spinosad en las partidas analizadas, cuyo uso está aprobado en la producción orgánica, aunque en Dinamarca requiere de una dispensa especial. En este sentido, las autoridades danesas desconocen los motivos de uso del Spinosad en las partidas hortofrutícolas, que vienen de importación.
Convencionales
Las partidas convencionales también incluyeron restos de plaguicidas, sobre todo de clorpirifos.
El 3,4 por ciento de las hortalizas convencionales analizadas y el 3,3 por ciento de las frutas estaban por encima del Límite Máximo de Residuos.
Los datos no son considerados como preocupantes por las autoridades danesas, y una vez se subrayan que «existen buenas razones para seguir las recomendaciones dietéticas de la Administración Veterinaria y Alimentaria de Dinamarca y seguir consumiendo frutas y verduras», afirma Henrik Dammand, jefe de la Unidad de este negociado.










