confusión sexual Navarra
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El uso de la confusión sexual se consolida en Navarra

INTIA constata la efectividad en campo de esta práctica que emplea feromonas para despistar al macho y evitar la fecundación para frenar la evolución de las plagas que mayores daños causan a las explotaciones agrícolas.

El uso de la técnica de la confusión sexual como práctica preventiva para disminuir daños de algunas de las plagas más importantes se está consolidando en Navarra, según ha podido constatar el equipo de Protección de Cultivos del área de Experimentación de INTIA.

Esta técnica consiste en la utilización de difusores de feronomas sintéticas que confunden al macho para dificultar la localización de la hembra y evitan así el apareamiento. De esta manera, al impedir que la hembra resulte fecundada, se interrumpe la evolución de la plaga.

Los lepidópteros son unos insectos cuyas larvas causan daños importantes en los cultivos de frutales. El control de estas plagas puede realizarse, con buenos resultados, a través de esta técnica preventiva denominada confusión sexual que actúa sobre la comunicación entre los individuos de la misma especie.

Los insectos se comunican entre sí a través de compuestos químicos denominados semioquímicos. Hablamos de feromonas para la comunicación entre individuos de la misma especie y de aleloquímicos para la comunicación entre individuos de diferentes especies.

Las feromonas sexuales son las señales químicas que las hembras de los insectos emiten indicando su receptividad a la cópula. Los machos son capaces, mediante el olfato, de detectar estas señales y acudir al lugar donde se encuentra la hembra para aparearse y conseguir así perpetuar la especie.

En el caso de muchos de los lepidópteros que afectan a la agricultura y a la silvicultura se han conseguido imitar las feromonas sexuales que las hembras producen de forma natural obteniendo sustancias sintéticas. Estas feromonas sexuales sintéticas se pueden emplear junto con trampas de monitoreo para conocer el estado o situación de las plagas, recordando que al tratarse de una feromona sexual los individuos que recogernos en las trampas serán única y exclusivamente machos.

Otro de los usos de estas feromonas sexuales sintéticas es mediante el empleo en campo de la confusión sexual para la plaga que se quiere controlar. Esta técnica consiste en sobrecargar el ambiente con grandes cantidades de feromona sexual sintética de tal manera que el macho es incapaz de localizar a la hembra entre la nube de feromona presente en el campo. Se interrumpe así esta comunicación, impidiéndose o reduciéndose el acoplamiento y por lo tanto minimizando la puesta de huevos. Se consigue por tanto disminuir los daños en los cultivos.