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Nacional

Producción final agraria crece un 7,2% y la renta del sector un 5% en Aragón

La producción final agraria, es decir, la facturación bruta, el valor de la venta de los productos que el agricultor o ganadero saca de su explotación, se incrementó en 2020 un 7,26 % con respecto a 2019, mientras que la renta agraria subió un 5 %.

Así lo han puesto de manifiesto hoy el consejero de Agricultura, Ganadería y Medio Ambiente, Joaquín Olona, y el director general de Desarrollo Rural, Jesús Nogués, en una rueda de prensa para presentar el informe que recoge las cifras macroeconómicas del sector agrario aragonés correspondientes a la campaña 2020.

Unas cifras, a juicio de Olona, «muy positivas que ponen de manifiesto la contribución de la agricultura y ganadería al crecimiento económico de Aragón«.

El pasado año, la producción final agraria alcanzó los 4.581 millones mientras que la renta agraria arrojó un saldo de 2016 millones.

En Aragón, según ha explicado Nogués, el 66 % de la producción final agraria, 2.919 millones, procede del sector ganadero y el resto de cultivos, 1.528 millones, mientras que a nivel global en España sucede al contrario, de los 53.000 millones, el 60 % proviene de cultivos y el 40 % de ganadería.

Además, en esta Comunidad, el ámbito productivo más importante es el porcino con casi el 45 % de la producción final agraria, seguido del cereal con el 15 % o frutales el 11 %.

En el ámbito agrícola, Nogués ha relacionado la subida de la producción final por un aumento de la cosecha de cereales y a la subida de los precios en frutales por una bajada de la recolección.

Si los datos se analizan desde 2016, el director general de Desarrollo Rural ha destacado que se ha producido un incremento de la producción final agraria del 19 % y del 15 % de la renta que revelan la pujanza de un sector con dos grandes tipos de explotaciones: familiar y corporativo-empresarial.

El consejero ha reconocido a su vez que aunque la renta agraria ha aumentado de manera significativa no se han traducido en una mejora de la renta de los agricultores, «que se sigue deteriorando».

Para Olona, la explicación se debe a que la renta agraria es «lo que queda de restar a la producción los gastos, con independencia de quién aborda esa producción» y «ni todo el valor de la producción ni de los gastos es imputable al agricultor sino al modelo corporativo», algo que se refleja en la integración porcina.

De ahí, ha insistido, la importancia de la PAC como herramienta básica para compensar a los agricultores y el «empeño» de Aragón por contar con una ley de protección al modelo de agricultura familiar.

Nogués también ha subrayado la capacidad del sector durante el momento crítico de la pandemia de covid-19 para responder «de una manera fiable a la demanda», y por eso considera importante una política agraria que permita la rentabilidad de un sector que en momentos críticos es capaz de responder a la demanda de los consumidores.

Sin embargo, el consejero ha advertido de que aunque todavía se está a tiempo de mejorar la renta de agricultores y ganaderos, «no tenemos todo el tiempo del mundo», al tiempo que se ha mostrado partidario de que el apoyo público debe prestarse al modelo de agricultura familiar «lo que no quiere decir que se esté en contra del modelo corporativo» porque, a su juicio, «deben existir los dos modelos» y es esta coexistencia la que «puede situar de forma favorable a Aragón».

«Un modelo corporativo está obligado a ser viable mientras que el modelo familiar no puede sobrevivir sin las ayudas», ha insistido.

Por otro lado, el consejero ha destacado «la magnífica respuesta» e implicación del sector hortofrutícola para llevar a cabo el proceso de vacunación frente a la covid de los trabajadores de este colectivo, y en el caso del brote de brucelosis detectado en La Puebla de Valverde en Teruel, que obligó a sacrificar 4.000 cabezas de ganado ovino y caprino, ha resaltado que «si se ha detectado es porque hay control».

Para Olona, «que no haya noticias es buena noticia» aunque no ha ocultado que es un problema que «no nos gustaría tener» pero que se está gestionando conforme a lo previsto en el protocolo, que recoge qué hay que hacer y cómo actuar.

También ha advertido de que «no es fácil» detectar el origen del brote y hacerlo con el «rigor que se tiene que hacer» y que hay que investigar.