La superficie de ajo que se sembrará este año en España tendrá un ligero repunte del 5 % con respecto a la que se sembró en la campaña de 2024, hasta llegar a 23.956 hectáreas, según las estimaciones de la Mesa Nacional del Ajo.
Este repunte no compensará el descenso de la siembra que hubo el año pasado con respecto a la superficie del año anterior, ya que en 2024 se sembraron en España unas 22.753 hectáreas de ajo frente a las 24.889 hectáreas que se cultivaron en 2023, de acuerdo con los datos que maneja la Mesa Nacional del Ajo, que se han expuesto en una reunión que ha celebrado este miércoles el Grupo de Contacto del Ajo Europeo.
La Mesa Nacional del Ajo ha indicado que esta reunión en Chabrillan (Francia) se han dado a conocer los datos más relevantes de la campaña de 2024 en España en cuanto a superficie, dinámica del mercado y existencias, a los integrantes del Grupo de Contacto del Ajo Europeo, compuesto por productores y representantes de ajo de España, Francia e Italia y por sus respectivas administraciones.
Descenso de la superficie de ajo morado
En estos datos se pone de manifiesto la caída que ha habido en los últimos años de la superficie sembrada de ajo morado en España, debido a sus bajos rendimientos, lo que está obligando a los agricultores a incrementar la superficie de variedades más productivas en detrimento de esta variedad.
Durante el encuentro de Chabrillan se han analizado cuestiones como la última cosecha, la situación actual del mercado y las proyecciones para el año en curso.
Asimismo, se ha abordado la problemática y las consecuencias negativas para la competitividad del sector del ajo europeo debido a la desaparición de materias activas para el control de plagas, enfermedades y hierbas competidoras, ya que está provocando un descenso de la producción cuya consecuencia directa es un importante incremento de los costes de producción.
Pérdida de competitividad
Otra de las cuestiones tratadas por el Grupo de Contacto del Ajo Europeo ha sido la falta de uniformidad entre los países productores de la UE en lo que se refiere a las soluciones disponibles en cada uno de ellos para realizar la protección sanitaria del cultivo del ajo,
Aunque lo que más preocupa a sus integrantes es la pérdida de competitividad de la producción europea, derivada del incremento de costes de producción ante la disminución de soluciones para el mantenimiento adecuado de la sanidad del cultivo del ajo, sin que exista una reciprocidad de exigencias a la producción procedente de terceros países.
Esta situación se ve acentuada por la falta de comunicación al consumidor y distribución de las mayores exigencias a las que se somete la producción europea, lo que hace necesario un precio mayor del ajo europeo, que el de terceros países, para que el productor europeo tenga la rentabilidad necesaria.
Por su parte, el presidente de la Mesa Nacional del Ajo y vicepresidente de Cooperativas Agro-alimentarias Castilla-La Mancha, Julio Bacete, ha planteado la conveniencia de que los tres países que integran el grupo de contacto colaboren con investigadores y universidades para conocer el mapa genético del ajo.
Este mapa genético sería de gran utilidad para avanzar en la adaptación al cambio climático, mejorar los rendimientos, incrementar la eficiencia del agua y nutrientes, y conseguir una mejora de la sanidad del cultivo del ajo europeo, contribuyendo todos estos aspectos positivos a un relevo generacional adecuado y una mejora de la competitividad, ha mantenido Bacete en la reunión de Chabrillan.