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Internacional

Un ejemplo de cortar el desperdicio entre productor y cadena de restaurante

Una granja de productos orgánicos danés y un restaurante noruego llegan a un acuerdo para aprovechar las partidas comestibles no aptas para ofrecerse en los lineales de las cadenas noruegas.

La firma de productos orgánicos Søris by Ølstykke lleva varios años suministrando verduras a las numerosas cocinas profesionales de la cadena Meyer en Noruega.

Ahora están dando un paso más allá al explotar conjuntamente el potencial de las verduras que hoy sobran y corren el riesgo de terminar como abono porque no están a la altura de los ideales alimentarios comunes.

El uso de verduras sobrantes torcidas -ugly veg- tiene varios beneficios obvios tanto para Meyers como para Søris. Por un lado, «estimula la creatividad en la cocina, y por otro, contribuye a disminuir la huella climática combatiendo el desperdicio de materias primas», explica Meyers en un comunicado de prensa sobre la colaboración entre las dos sociedades.

Los productores de verduras Søris desplazan muchas verduras comestibles al abono cada semana o las vende como alimento para animales porque no cumplen con los estándares de tamaño y apariencia, pero el sabor es correcto.

«Cuando nos enteramos de que Søris, debido a los estándares alimentarios actuales, envía muchas verduras, que de otra manera estarían listas para comer, para abono y alimento para animales todos los días, tuvimos la idea que habla directamente de nuestro trabajo con la sostenibilidad y el clima», señala Liselotte Lybaek, directora de Operaciones de las cantinas de Meyers.

Entre las hortalizas más habituales que trabajan desde las cocinas Meyers, se encuentran «los repollos gigantes y las zanahorias torcidas que no tienen salida para los supermercados», expresa Claus Engly, gerente de Marketing de Søris.

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