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Nacional

Decepción tras la reunión con el ministro Planas

COAG Andalucía lamenta que no se hayan adoptado medidas claras y contundentes. La subida de los costes de producción, la falta de rentabilidad del sector agrícola y el problema de las importaciones de terceros países siguen sin solución mientras el campo agoniza.

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La Coordinadora de Organizaciones de Agricultores y Ganaderos –COAG- de Andalucía, lamenta hoy su decepción tras la reunión convocada ayer con el Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación a la que asistió su titular, Luis Planas.

El encuentro, al que acudieron todos los agentes de la cadena alimentaria, incluyendo las organizaciones agrarias –Asaja, COAG y UPA-, las OPA’s, Cooperativas Agroalimentarias, FIAB y Asociaciones de la distribución, y que versó sobre la crisis del sector alimentario y, en concreto, la brutal repercusión de la subida de costes de producción, no resultó ni satisfactoria ni convincente para esta organización agraria al no alcanzarse, tras el encuentro, ni soluciones concretas ni medidas claras para el problema de los costes de producción ni para la crisis de precios ni para las importaciones de terceros países.

A pesar del compromiso del ministro para estudiar las propuestas que desde COAG se han puesto encima de la mesa y de volver a reunirse en breve con el sector, COAG Andalucía considera que la buena voluntad debería haber quedado ya al margen para dar paso a la toma de decisiones y a la puesta en marcha de acciones que aporten soluciones efectivas y reales para la agricultura.

En concreto, las propuestas desde COAG han ido encaminadas en tres líneas. Por un lado, la asunción de medidas fiscales para rebajar los costes de producción, incluyendo tarifas eléctricas especiales para la agricultura; por otro lado, el cumplimiento de la ley de la cadena en lo que se refiere a la obligación de los supermercados de pagar un precio que cubra los costes de producción, dejando un margen de renta digna; y por último, el control de las importaciones de terceros países con la puesta en marcha, más concretamente, de un observatorio a través del cual identificar con claridad los controles en funcionamiento, el volumen de las importaciones y, sobre todo, el pago de las tasas arancelarias.