banner-huercasa
Industria auxiliar

Pigmentos en plásticos agrícolas para mejorar el cultivo de hortalizas

José Miguel Góngora, responsable de negocio de ‘Cascade´, explica que los pigmentos con los que trabaja su empresa “se incluyen dentro del proceso de elaboración de los plásticos agrícolas en el momento de su transformación, de su extrusión".

Gracias a esta tecnología se cambia “la luz dentro de invernaderos” a través de doble techos o cubiertas.

La luz es una fuente de energía para la fotosíntesis y una señal para la fotomorfogénesis de la planta.

La cantidad de luz que recibe la planta, es decir, la intensidad, afecta a su fotosíntesis, mientras que la calidad de la luz, que tiene que ver con la distribución de la misma, incide tanto en la fotosíntesis como en la fotomorfogénesis, que da lugar al crecimiento y a la adaptación a la luz.

“Esta tecnología está diseñada principalmente para los cultivos de invierno, que son los cultivos del sur de Europa, de aquí, del Mediterráneo, principalmente. Y esa tecnología dentro de los prácticos lo que hace es transformar la luz. Transformamos la luz para mejorar la luz fotosintética dentro de los invernaderos, para mejorar la fotosíntesis de la planta”, incide Góngora.

La idea de la tecnología de ‘Cascade’ es incrementar las longitudes de onda del color azul y del rojo para aumentar la fotosíntesis y la fotomorfogénesis de las plantas, de forma que la luz, en lugar de perderse, se transforme de un color a otro.

La principal característica del aditivo para el plástico de doble techo es que transforma la luz ultravioleta en luz azul, y la verde en roja, por lo que las plantas que se críen bajo un doble techo con este plástico tendrán más concentración de luz azul y de luz roja que con los materiales tradicionales.

“Hemos hecho en Andalucía numerosos ensayos, principalmente en Almería, pero también en la zona de Huelva, en centros técnicos, como por ejemplo Las Palmerillas de Cajamar o en Tecnova. Varios ensayos se han realizado con la Universidad de Almería (…) En la mayoría de los ensayos hemos visto unos beneficios, unos rendimientos comerciales que pueden andar sobre el 10-15 %”, señala.

Además, otro beneficio que ha aparecido en estos ensayos es una reducción de impacto de plagas y de enfermedades, como por ejemplo la tuta absoluta.

“Apostamos por la sostenibilidad, aunque usamos una base que tiene muy mala prensa, que son los plásticos, pero gracias a los plásticos y nuestras formulaciones estamos mejorando los rendimientos. Estamos incluso viendo la posibilidad de reducir algún tipo de producto pesticida porque se está viendo que el cultivo tiene mayor resistencia (…) La luz es un pilar fundamental para la agricultura y si mejoramos la luz, mejoramos el cultivo”, afirma.