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Frutas

Las mejores armas conocidas para combatir el hongo que afecta al banano

El cultivo de banano, clave para la seguridad alimentaria global, sufre una verdadera pandemia que sólo puede enfrentarse con estrictas medidas de prevención, ya que al día de hoy no se conoce una cura. Así lo advirtió el ingeniero agrónomo Ronald Guendel, Jefe Global de Alianzas

Para Guendel, la cepa raza 4 tropical (R4T) del hongo Fusarium, que ha sido considerada la mayor amenaza para la supervivencia del cultivo del banano en las últimas siete décadas,  afectará directa o indirectamente el bienestar de muchas personas en todo el planeta.

“El banano –explicó- tiene una importancia especial para los países en desarrollo, en los que se consume aproximadamente el 90% de la producción mundial, y es además un cultivo central para los pequeños productores, que tienen tres, diez o veinte plantas de banano y las usan para la venta y para su propio consumo”.

Origen

La enfermedad se originó en el sudeste asiático y desde allí se propagó hacia el oeste. Afectó países como India y Pakistán, luego se extendió a África y el año pasado se la detectó por primera vez en América Latina, más precisamente en plantaciones del norte de Colombia. Las autoridades agrícolas declararon entonces la emergencia nacional y dispusieron medidas estrictas de prevención para contener el riesgo de contagio a otras regiones del país.

“El hongo está latente en suelo y entra al sistema vascular de las plantas de banano, que se marchitan y mueren. No existe una cura hasta ahora y por eso la única solución es la prevención y el entrenamiento de los productores, de manera que identifiquen inmediatamente los síntomas de la enfermedad y avisen a los expertos de sus países”, dijo Guendel.

“Desafortunadamente –agregó- este hongo no respeta fronteras. Empezó en Asia y, cuando llegó a África destruyó casi toda la producción bananera de Mozambique. Hoy está en marcha un esfuerzo de colaboración entre instituciones oficiales y el sector privado, para tratar de que no se expanda a países como Brasil, Ecuador o Costa Rica, que dependen muchísimo del banano”.

Lucha contra el Fusarium

Efectivamente, la Alianza Global de Cooperación de Lucha contra el Fusarium R4T se constituyó recientemente con la participación de representantes del sector privado, académico, de organizaciones de la sociedad civil, entes estatales y organismos internacionales.

El Instituto Interamericano de Cooperación para la Agricultura (IICA) ejerce la secretaría de la Alianza, cuya misión es desarrollar conocimiento, tecnologías y mecanismos que permitan encontrar una solución científica definitiva que favorezca la erradicación del hongo.

Bayer es una de las integrantes de esa verdadera coalición, junto al Instituto Internacional de Agricultura Tropical (IITA), la Corporación Bananera Nacional (CORBANA) de Costa Rica; Chiquita Brands International; la Red Solidaridad; y la Universidad de Wageningen (Países Bajos); y el IICA, entre otros.

“La experiencia del Covid-19 nos demostró que una sola organización no puede encontrar sola la solución a un problema de este tipo y que el desafío debe acometerse de manera colaborativa. Por eso creamos esta Alianza, con el liderazgo del IICA”, relató Guendel.

Objetivos

El experto de Bayer reveló que uno de los objetivo de la Alianza es “llamar la atención de donantes dispuestos a invertir en investigación, para buscar soluciones a largo plazo”.

“Queremos buscar más organizaciones que se alíen a este esfuerzo, porque sabemos que estamos ante un problema de seguridad alimentaria y debemos trabajar en conjunto. Cualquier descubrimiento que se logre no será patentado, sino que será considerado de bien público. De ninguna manera será un negocio”, afirmó.

La Alianza tiene tres grupos de trabajo permanentes: el de Capacitación y Prevención, que hace foco en la detección temprana de la enfermedad, las medidas de higiene y la erradicación de las plantas infectadas para limitar los contagios; el de Genética y Cultivo, que busca desarrollar nuevas variedades resistentes a la R4T; y el de Métodos de Control Químicos y Biológicos, que trabaja en la creación de productos innovadores para proteger los cultivos.

Guendel contó durante la entrevista que en la primera mitad del Siglo XX hubo un problema similar, cuando otra cepa del hongo Fusarium, la raza 1, devastó la producción del banano Gros Michel, que era la variedad predominante. Entonces se la sustituyó por Cavendish, que tiene resistencia natural a esa enfermedad, y así esta variedad se extendió por el mundo. Hoy alcanza el 50% de la producción global y el 95% de las exportaciones. En América Latina y el Caribe, es la única variedad que se comercializa. Esta es una de las causas de la actual fragilidad de la producción de banano.

“Hoy no hay diversidad genética en el cultivo del banano. Tenemos prácticamente una sola variedad y por eso es lógico que, cuando aparece una enfermedad como esta, el impacto sea tremendo y alcance a toda la producción”, explicó Guendel.

Solución

El especialista de Bayer agregó: “Por eso creemos que la única solución hoy viable es, en lo inmediato, la  prevención y el entrenamiento de los productores; en el mediano plazo, métodos biológicos y químicos de protección; y finalmente, para el largo plazo, buscar una solución a través de la edición genética. La única solución definitiva al problema llegará si obtenemos una planta resistente a la enfermedad”.

“Obviamente –reconoció- hoy no la tenemos. Esperamos que en unos diez años contemos con un banano editado genéticamente resistente a la R4T. Se está investigando en diferentes entidades del mundo y se espera que tengamos muchos más resultados en los próximos años para enfrentar con más armas este hongo”.

Guendel hizo también una reflexión sobre el impacto social y económico de la “pandemia” del banano, que se produce en 135 países y es el cuarto cultivo alimentario con mayor producción en el mundo, detrás del trigo, el arroz y el maíz.

“Hay 400 millones de personas que, de una manera u otra dependen del banano. Una de sus características es que resulta relativamente sencillo de producir. Si los pequeños agricultores no tienen posibilidad de continuar con él tendrán que recurrir a otros cultivos, que muchas veces son difíciles. Será un riesgo muy grande para la seguridad alimentaria”, dijo.

“Por eso –cerró- hoy debemos extremar la prevención mientras, a largo plazo, trabajamos en el desarrollo científico de una variedad que resista esta enfermedad”.