La Caixa se ve obligada a medir sus pasos iniciados hace dos años en Almería con el objetivo de convertirse en el tercer banco en importancia en depósitos y en inversiones crediticias entre los productores y convertirse en alternativa a la segunda entidad Unicaja.
La hoja de ruta de La Caixa diseñada hace dos primaveras establecía disponer de una cota de mercado del 10 por ciento y acercarse a Unicaja, asumiendo mayor riesgo en aquellas operaciones en la que la entidad de Braulio Medel no respondiese.
Han pasado dos años y La Caixa no ha ganado la proyección que esperaba porque Cajamar «ha sido más rápida y agresiva en productos y servicios», según reconoce fuentes de La Caixa en Murcia.
La realidad es que la proyección de La Caixa se empezó a derrumbar hace dos años cuando la entidad catalana se quedó sin presupuesto de promoción para darse a conocer entre los productores y «obligó al departamento comercial de la entidad a realizar este trabajo sin herramientas promocionales», señala la misma fuente.
Hoy, La Caixa no ha ganado su cota de mercado esperada y ha dejado un vacío con respecto a lo esperado por empleados y algunos clientes.