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Nacional

España es el mayor productor europeo de calabaza cacahuete

La celebración de Halloween y la bajada de temperaturas en otoño marcan la campaña de mayor venta de calabaza, cuya comercialización se consolida tanto para fines decorativos como culinarios y busca, a través de un nuevo consorcio de promoción, desestacionalizar su consumo.

«Es increíble cómo ha crecido su comercialización en los últimos 20 años, hemos pasado de cargar dos o tres pallets al mes a tres o cuatro camiones diarios», ha asegurado el gerente de Florfruits SAT, Vicente Visar, una compañía con sede en Alcasser (Valencia) especializada en la producción de calabaza.

Desde 2003 cuentan, además de con el volumen nacional, con lo que cultivan en Brasil y Perú para así garantizar el suministro los doce meses del año.

«En la Comunidad Valenciana y en Castilla-La Mancha sembramos en primavera y cortamos entre agosto y septiembre, de forma escalonada y dependiendo de las variedades, una oferta que cuando finaliza completamos con las calabazas de ultramar», ha explicado.

Florfruits es una de la mayores empresas de calabaza decorativa para Halloween, de la que producen 800.000 unidades cada año y que se distribuyen a lo largo de «tres semanas muy duras e intensas«.

«Es un negocio que va a más cada año y que empezamos a finales de los 80», ha asegurado Visar, quien ha explicado que el 85 % del volumen se exporta, sobre todo a Francia, Alemania, Italia y Grecia, aunque también a varios países de Asia, Emiratos Árabes Unidos o Isla Mauricio.

Ha avanzado que están además cerrando un acuerdo con el gigante estadounidense Wal-Mart para ser uno de sus proveedores.

Surinver, otra de las productoras españolas, con sede en Pilar de la Horadada (Alicante), también exporta cerca del 60 % de la producción de calabaza -que ronda las 3.000 toneladas anuales- a países europeos, entre los que han destacado Alemania, Reino Unido, Irlanda, Polonia y Suiza.

«Las ventas suelen incrementarse desde octubre hasta abril o mayo», han apuntado a Efeagro fuentes de esta compañía, que han añadido que desde el sector productor «se están haciendo grandes esfuerzos para desestacionalizar su consumo, ya que es un producto de gran versatilidad y con muchas posibilidades culinarias«.

Prueba de ello es el nacimiento este año del consorcio de promoción «Love Klabaza», impulsado por los productores de España y Portugal y la empresa de semillas Sakata, que quiere promocionar la variedad cacahuete (butternut) para su consumo durante todo el año.

«En España la calabaza se centra en la elaboración de cremas y repostería, pero en otros lugares, como en los países de Latinoamérica, se utiliza de mil maneras y es, por ejemplo, un ingrediente en panes, chips o humus», ha indicado a Efeagro la portavoz de Love Klabaza, Cari Plaza.

En su web, ahora con la campaña «Si me quieres, dame calabazas» -apoyada por chefs como Martín Berasategui o los Hermanos Torres-, invitan a que «la hortaliza reina por antonomasia de Halloween» se amplíe a la calabaza cacahuete y no se circunscriba a la variedad redonda americana, con menos carne y que tras su uso decorativo no se puede aprovechar para comer.

Plaza ha explicado que España es el mayor productor europeo de calabaza cacahuete, de la que en la Unión Europea se producen cerca de 180.000 toneladas.

«Aspiramos a que sea un producto tan común en nuestra cesta de la compra como la patata», ha añadido antes de recomendar el recetario de platos que ofrecen, su gran versatilidad y sus bondades nutricionales, ya que tiene alto contenido en betacarotenos, vitamina A y fibra y bajo contenido en grasas y calorías.

Sergio Bouhaen, propietario de Frutas Bouhaen, ha recordado cómo se puso de moda en España la calabaza decorativa hace muchos años con «Ruperta», la marca del legendario concurso televisivo «Un dos tres… Responda otra vez».

«La calabaza de Halloween es una nueva tradición que cada vez va a más, y de la que nosotros vendemos en Mercamadrid más de un millar de unidades en octubre«, ha comentado después de precisar que en 2020, debido a la pandemia, apenas hubo comercio.

Según Bouhaen, su comercialización comenzó hace unos 15 años en España, y además de los tamaños pequeños, su empresa también ha suministrado algunas muy grandes para restaurantes y hoteles.