Se mostró disconforme con la actual propuesta de PAC y opinó que habría que reducir la burocracia porque, a su juicio, «el agricultor no está para el papeleo, para ir todos los días a los despachos de las consejerías, sino que está para sacar adelante su proyecto, que no es ni más ni menos que producir más y mejor. Son muchas las cosas de la PAC que no nos interesan porque no convienen al interés general y dañan de manera específica el interés de la agricultura española y muy especialmente la nuestra, la del sureste», agregó.
Ha afirmado además que es necesario reforzar, en las negociaciones previas a la reforma definitiva de la PAC, el papel de España como productora de alimentos, «ya que el reglamento propuesto no es favorable al desarrollo de la industria agroalimentaria española».
Ha recordado también que en los últimos años los agricultores han soportado un gran aumento de costes a pesar de seguir recibiendo por sus productos iguales o inferiores y por ello ha defendido la necesidad de reducir la diferencia entre los precios que se pagan a los agricultores y los precios que finalmente abonan los consumidores.