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Brexit: el nuevo laberinto aduanero para el sector hortofrutícola y cítricos

Por Mª Carmen Masegosa, CEO de Masegosa Consulting y Consultora, formadora y auditora. Representante aduanera por la AEAT.

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El Brexit ha transformado la dinámica comercial entre la Unión Europea (UE) y el Reino Unido, introduciendo nuevas barreras administrativas y costes adicionales para el sector hortofrutícola y citrícola. Lo que antes era un comercio fluido, ahora requiere una planificación más exhaustiva, digitalización de procesos y estrategias de mitigación de riesgos.

A pesar de estos desafíos, según datos del departamento de aduanas e impuestos especiales de la AEAT analizados, el mercado británico sigue siendo fundamental para las exportaciones españolas, con ventas que en 2024 alcanzaron los 2.186 millones de euros, un 7% más que el año anterior.

1. Retraso en implementación de controles fitosanitarios: última prórroga hasta julio

El Reino Unido ha postergado nuevamente la aplicación de controles fitosanitarios obligatorios para productos hortofrutícolas de riesgo medio procedentes de la UE. La fecha oficial para su entrada en vigor es ahora el 1 de julio de 2025, lo que otorga a los exportadores un margen adicional para adaptarse a los nuevos requisitos.

Este aplazamiento implica:

  • Continuidad operativa sin barreras adicionales, permitiendo mantener el comercio sin certificados fitosanitarios hasta mediados de 2025.
  • Ahorro en costes logísticos y administrativos, evitando por el momento el impacto económico de las inspecciones y certificaciones.
  • Oportunidad para anticiparse, permitiendo a las empresas implementar procesos internos y documentación acorde a las futuras normativas.

A pesar de esta prórroga, los exportadores deben estar preparados para un escenario más exigente. Se prevé que estos controles generen un coste adicional de 200 millones de libras anuales para la industria británica de importación de frutas y hortalizas, lo que podría afectar la competitividad de los productos europeos en el mercado británico.

2. Impacto del Brexit: costes y mayor exigencia administrativa

El comercio con el Reino Unido ya no es tan ágil como antes del Brexit. Desde su salida de la UE, las exportaciones hortofrutícolas han enfrentado:

  • Aumento de trámites aduaneros, lo que ha incrementado la carga burocrática y ha ralentizado el despacho de mercancías.
  • Retrasos logísticos, que afectan la frescura del producto, son un factor crítico para el sector.
  • Incremento de costes, con un sobrecoste logístico estimado entre 400 y 500 euros por camión, derivado de nuevas tasas, inspecciones y documentación adicional.

A pesar de estos obstáculos, el Reino Unido sigue siendo el tercer mayor destino de exportaciones hortofrutícolas españolas, después de Alemania y Francia. Esto obliga a las empresas a optimizar sus estrategias logísticas para minimizar el impacto de estas nuevas barreras.

3. Trusted Trader vs. OEA: claves para facilitar el comercio

Para reducir fricciones en la frontera, el Reino Unido ha introducido el esquema Trusted Trader, un programa similar al Operador Económico Autorizado (OEA) de la UE, aunque con diferencias sustanciales. En estos casos, es mejor contar con ayuda de profesionales en comercio internacional.

Para las empresas exportadoras, obtener la certificación en estos programas es clave para agilizar procesos, minimizar tiempos de despacho y reducir costes operativos. No obstante, aún persisten diferencias entre ambos esquemas, lo que genera duplicidad de requisitos para quienes operan en ambos mercados.

4. Diversificación de mercados: estrategia clave para 2025

Ante la creciente complejidad de comerciar con el Reino Unido, muchas empresas han optado por diversificar sus mercados. En 2025, se espera un impulso en las exportaciones hacia:

  • China y Japón, con negociaciones en curso para la exportación de cítricos y frutas de hueso.
  • Argentina, que ha flexibilizado sus requisitos fitosanitarios, facilitando la entrada de productos españoles.
  • Países del Golfo, donde la demanda de productos frescos europeos sigue en ascenso.

Aunque el Reino Unido sigue representando más del 10% de las exportaciones hortofrutícolas españolas, la diversificación es una estrategia clave para reducir la dependencia de este mercado y mitigar riesgos comerciales.

5. Innovación y Digitalización: la clave para la competitividad

El sector hortofrutícola ha apostado por la modernización de sus procesos para reducir costes y mejorar la eficiencia operativa. Entre las estrategias implementadas destacan:

  • Automatización de trámites aduaneros, mediante el uso de plataformas electrónicas como IPAFFS, que facilitan la gestión de registros y documentación.
  • Optimización logística, con la creación de centros de distribución en el Reino Unido para mitigar el impacto de los retrasos fronterizos.
  • Certificación en OEA y Trusted Trader, permitiendo un despacho más ágil y reducción de controles.
  • Adaptación a regulaciones británicas, asegurando el cumplimiento normativo en materia de etiquetado y fiscalidad.

Gracias a estas medidas, el sector ha logrado mantener su competitividad y garantizar el abastecimiento en el mercado británico, pese a las barreras post-Brexit.

En definitiva, ¿estamos preparados para el Brexit definitivo?

El Brexit ha convertido el comercio hortofrutícola con el Reino Unido en un proceso mucho más complejo. Aunque el retraso en la implementación de los controles fitosanitarios representa un alivio temporal, la realidad es que las barreras comerciales seguirán aumentando.

Para afrontar este nuevo escenario, las empresas deben apostar por la digitalización, la optimización logística y la diversificación de mercados. Además, contar con certificaciones como OEA o Trusted Trader será clave para reducir los costes y agilizar los procedimientos en aduanas.

El reto para el sector hortofrutícola no es sólo adaptarse a la nueva normativa, sino convertir estas dificultades en oportunidades, optimizando procesos y consolidando su presencia en un mercado que, pese a todo, sigue siendo estratégico.