Las pruebas han demostrado que uno de los efectos secundarios de la técnica ha sido el aumento de los niveles de antioxidantes en los alimentos. Se ha demostrado que se ha duplicado el nivel de antioxidantes en tomates y ha aumentado el nivel de vitamina C en el mango.
Dilip Rai de Teagasc, la autoridad irlandesa de desarrollo en agricultura y alimentación, ha financiado el estudio, y ha señalado que el método funciona activando el mecanismo de autodefensa de las plantas.
Un ejemplo muy común de estrés por luz UV es el cáncer de piel en los seres humanos, donde la luz ultravioleta se asocia con daños estructurales del ADN. Un mecanismo similar se aplica en las plantas. Sin embargo, las plantas responden activando la síntesis de fitoquímicos para protegerse contra el daño al ADN. James Lyng, un tecnólogo de alimentos de University College de Dublín, se explicado al diario Times que es improbable que la técnica sea peligrosa, ya que no genera ningún producto químico que no estuviera en la planta.
Aunque el método no es ampliamente utilizado en la actualidad, el doctor Rai cree que una mayor conciencia por la salud por parte de los consumidores podría impulsar un gran interés en el sector de la alimentación.