En este sentido, ha criticado en rueda de prensa que «no hay sensibilidad suficiente» por parte de la UE a la hora de «fortalecer» al resto de eslabones de la cadena alimentaria. Aguilera ha señalado que pese a que «es difícil demostrar los pactos no escritos que pueda haber entre empresas», sí existe una «actitud clara» por parte de la Comisión Europea y el Parlamento ante esta «presión». Así, se ha mostrado de acuerdo con que la UE «prefiere pagar subvenciones que dar más fortaleza a los propios productores».
Con esto ha matizado que, aunque a las subvenciones «evidentemente no vamos a renunciar» porque es un sector que ofrece «muchos bienes públicos», en ocasiones «no es tan importante el incremento de las subvenciones como dar fortaleza a un sector» con el fin de que los distintos actores «puedan ejercer una presión adecuada, unos contratos y llegar a acuerdos», sentido en el que ha abogado por la inclusión de las grandes distribuidoras en las interprofesionales de forma «obligada» por normativa europea.
La titular andaluza de Agricultura también ha identificado «la falta de normativa» en Europa para hacer frente a otros problemas señalados por las organizaciones agrarias, como la venta de productos de segunda categoría como si se trataran de primera. Así, ha manifestado que «hay que afianzar y trabajar en la línea de que la trazabilidad sea total en el punto de venta» puesto que los consumidores que acuden a grandes cadenas, no se pueden «cerciorar» de la trazabilidad «adecuada».
«Habría que reforzar y tener la normativa que teníamos en la UE» en relación a esta trazabilidad, ha dicho la consejera, quien ha indicado que el Gobierno andaluz actuará en medida de sus posibilidades mediante los sistemas de inspección pese a que éstos se quedan «cortos» sin la existencia de una normativa europea. «Hay que recuperar y reforzar normativa tipificadora que se ha suprimido y ha motivado toda esta situación», ha sentenciado.
Aguilera ha señalado que el Gobierno andaluz trabaja en la posibilidad de crear una normativa autonómica para márgenes comerciales con un carácter similar a la que se aplica de forma estatal en Francia y en promover una acción anterior a la reforma de la PAC mediante la que, por normativa, la gran distribución forme parte de las interprofesionales y que, en el seno de estas, se discutan los precios.
Por otra parte, ante la aparición de una nueva organización agraria presentada este lunes en Almería, Aguilera ha manifestado que si bien no le gusta la creación de «muchos entes en general» porque «suele debilitar más que ayudar», sí respeta la decisión de sus promotores y aboga porque todo el sector participe en la Interprofesional de Frutas y Hortalizas de Andalucía (Hortyfruta), momento en el que ha apelado a la responsabildad de las organizaciones para pertenecer a la misma, tras la salidad de COAG y Asaja. UE-MARRUECOS
Aguilera se ha referido además al vigente acuerdo de asociación UE-Marruecos y al que podría entrar en vigor si es ratificado el próximo mes de febrero; un extremo que la consejera considera un «gran error» dado el «incumplimiento» que se produce con el actual acuerdo en cuanto a volúmenes y aranceles. «Vamos a trabajar desde Andalucía por denunciar esta situación, por sensibilizar al Gobierno de España y a la UE de que estos acuerdos de asociación (…) están teniendo una incidencia muy fuerte sobre nuestra agricultura», ha dicho.
La consejera, quien se ha hecho eco del acuerdo en defensa de la agricultura firmado en el seno de Fepex, ha manifestado que el acuerdo de asociación con Marruecos «se está vulnerando claramente», lo que influye en los precios de los productos, especialmente en el tomate. Así, se ha comprometido a luchar por «corregir el sistema» cuyos fallos son manifiestos por los propios estudios del Parlamento europeo, según Aguilera.
Para tratar de impedir la ratificación del nuevo acuerdo de asociación con Marruecos por parte de la UE, Aguilera ha resaltado la importancia de establecer un «lobby de poder» en que participen de las regiones mediterráneas de los veintisiete con el fin de influir en los diversos estados y recabar el apoyo de los no mediterráneos que lleven a la mayoría.